Las bujías convencionales, de níquel o cobre, suelen cambiarse en un rango de 20.000 a 40.000 km. Las de iridio o platino, en cambio, están hechas con materiales más resistentes al desgaste y aguantan bastante más: típicamente entre 60.000 y 100.000 km. Estos números son solo una referencia general: el intervalo real para tu auto lo define el manual del fabricante según el motor específico que tenga, así que siempre conviene confirmarlo ahí antes de guiarte por un número genérico.
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La diferencia entre bujías convencionales e iridio o platino
No todas las bujías están hechas del mismo material, y eso cambia bastante su vida útil. Las convencionales usan electrodos de níquel o cobre, materiales más blandos que se desgastan más rápido con el calor y las miles de chispas que genera el motor en cada trayecto. Las de iridio o platino usan metales mucho más resistentes al desgaste en ese mismo electrodo, lo que les permite mantener un buen rendimiento de encendido durante muchos más kilómetros. Esa diferencia de material es la razón detrás de la brecha tan grande entre ambos intervalos de cambio, pero no todos los motores admiten cualquier tipo, así que la especificación correcta siempre sale del manual.
Síntomas de bujías o cables gastados
Antes de que el motor directamente falle en arrancar, suele haber avisos previos. Los fallos de encendido son el síntoma más claro: el motor pierde potencia de forma intermitente, como si "tosiera" en ciertos momentos, sobre todo al acelerar. Los tironeos al acelerar, una sensación de que el auto no responde de forma pareja al pisar el acelerador, también son típicos de bujías o cables en mal estado. Y un aumento en el consumo de nafta sin otra explicación evidente es otra señal frecuente, porque una chispa débil o irregular hace que la combustión sea menos eficiente.
Por qué los cables de encendido importan tanto como las bujías
Es común enfocarse solo en las bujías y olvidarse de los cables que llevan la corriente hasta ellas. Los cables de encendido se degradan con el calor del motor y el paso del tiempo, y si el aislamiento se agrieta o la resistencia interna cambia, la chispa que llega a la bujía pierde fuerza aunque la bujía en sí esté en perfecto estado. Por eso, en cada cambio de bujías conviene revisar también el estado de los cables, y muchos fabricantes recomiendan directamente reemplazarlos como conjunto en determinados intervalos, para evitar que un cable gastado arruine el rendimiento de una bujía recién puesta.
Consejo clave: no te guíes por un número de kilómetros que viste en otro lado. El intervalo correcto para tu auto depende del tipo de bujía que usa tu motor específico, y esa información está en el manual del fabricante, no en una regla general.
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