Depende del tipo de químico del refrigerante que use tu motor, no de su color. Los refrigerantes tradicionales tipo IAT suelen durar entre 2 y 3 años o unos 40.000 km, mientras que los OAT de larga duración pueden extenderse a 5 años o 100.000 km. Esos números son orientativos: lo que indique el manual del fabricante de tu auto siempre manda por sobre cualquier regla general.
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IAT, OAT e híbrido: no es lo mismo
Existen tres familias químicas principales de refrigerante. El IAT (tecnología inorgánica) es el más tradicional, usa aditivos de silicatos y fosfatos, protege bien pero se agota más rápido, por eso pide cambios más frecuentes. El OAT (tecnología orgánica) usa ácidos orgánicos como base, tarda más en degradarse y es el que suelen pedir los motores modernos con block de aluminio. El híbrido u HOAT combina algo de silicatos con base orgánica, buscando un punto intermedio. Usar el tipo equivocado para tu motor no es un detalle menor: cada química está pensada para proteger metales y sellos específicos.
Por qué el color no dice nada por sí solo
Es un error común guiarse por el color para saber qué refrigerante tiene el auto. El color es simplemente un tinte que cada fabricante agrega por su cuenta, sin ningún estándar compartido entre marcas. Hay OAT rojos, rosas o naranjas según el fabricante, e IAT verdes o azules, pero también hay excepciones que rompen cualquier regla mnemotécnica. La única forma confiable de saber qué tipo tenés es revisar la especificación técnica en el envase o en el manual del vehículo, nunca el color a simple vista.
Por qué nunca hay que mezclar tipos distintos
Cada familia de refrigerante usa un paquete de aditivos anticorrosivos distinto. Cuando se mezclan químicas incompatibles, esos aditivos pueden reaccionar entre sí y formar un gel o precipitado sólido que circula por el sistema y tapa conductos finos del radiador o del block. El resultado es una refrigeración menos eficiente justo en el componente que existe para evitar el sobrecalentamiento. Si no sabés con certeza qué tipo tiene tu auto, lo más seguro es purgar el sistema por completo antes de cargar un tipo distinto, no simplemente completar el nivel.
Señales de que el refrigerante ya no protege como debería
Con el tiempo, los aditivos anticorrosivos se agotan aunque el líquido siga viéndose líquido y de buen color. Un refrigerante gastado deja de proteger contra la corrosión interna del block y las mangueras, y pierde parte de su punto de ebullición elevado, lo que aumenta el riesgo de sobrecalentamiento en días de calor o con el auto cargado. Por eso el intervalo se basa en tiempo y kilometraje, no solo en el aspecto visual del líquido.
Consejo clave: si compraste un auto usado y no sabés qué refrigerante tiene cargado, no asumas nada por el color. Confirmá el tipo antes de rellenar o cambiar, porque una mezcla mal hecha puede costar más que el líquido en sí.
Presupuesto de mantenimiento
El precio de un cambio de refrigerante varía según el tipo de químico (los OAT de larga duración suelen costar más que los IAT), la cantidad que necesita tu sistema según el modelo, y la mano de obra si incluye purgado completo. Pedí presupuestos reales de talleres de tu zona antes de decidir dónde hacerlo.
Con Mi Garage podés registrar qué tipo de refrigerante usa tu auto y cuándo fue el último cambio, para no depender de la memoria la próxima vez.